Es fácil dar por sentado el bienestar respiratorio. Después de todo, la respiración está controlada por el sistema nervioso autónomo, lo que significa que no requiere pensamiento ni esfuerzo. Sin embargo, cuando una lesión o una enfermedad grave afecta a la capacidad de respirar de un ser querido, los cuidadores se ven obligados a prestar mucha atención a los procesos respiratorios. Para garantizar el éxito y el bienestar a largo plazo en el hogar, tanto para los cuidadores como para los pacientes, es esencial una formación adecuada en cuidados respiratorios y un sistema de apoyo adecuado.
A continuación, ofrecemos tres de nuestros principales consejos para los cuidadores de pacientes con traqueostomía o que necesitan respirador. Pero primero, vamos a sumergirnos en los fundamentos de los cuidados respiratorios.
¿Qué es un ventilador?
Un ventilador, también conocido como ventilador mecánico o respirador, es un dispositivo médico que proporciona respiración artificial moviendo aire respirable dentro y fuera de los pulmones. Esto ayuda a un paciente que no puede respirar adecuadamente por sí mismo. Los respiradores se utilizan en diversas situaciones médicas, como durante una intervención quirúrgica, en unidades de cuidados intensivos y para la atención domiciliaria a largo plazo de personas con afecciones respiratorias crónicas.
Tras sufrir un traumatismo craneoencefálico, por ejemplo, los pacientes pueden requerir ventilación mecánica debido al mal estado mental, la incapacidad para proteger las vías respiratorias, la pérdida de reflejos del tronco encefálico y la elección de la presión intracraneal. De hecho, el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es la complicación extracraneal más frecuente entre los pacientes con lesiones cerebrales, y afecta al 35% de la población de cuidados neurocríticos.1
Aunque los ventiladores pueden salvar vidas en situaciones médicas críticas, una dependencia prolongada puede tener efectos adversos en los resultados. La dependencia prolongada del ventilador (definida en un estudio como superior a 21 días) se ha asociado a un aumento de la mortalidad y a estancias hospitalarias más prolongadas. También aumenta el riesgo de complicaciones como debilidad muscular, úlceras por presión, sepsis, candidemia, embolia pulmonar y delirio hiperactivo.2
Para ayudar a los pacientes a abandonar la ventilación mecánica, puede realizarse una traqueotomía.
¿Qué es una traqueotomía?
La traqueotomía es un procedimiento médico que consiste en crear una abertura en el cuello para introducir un tubo en la tráquea. Este tubo permite que el aire entre en los pulmones, evitando la boca, la nariz y la garganta. El procedimiento puede ser temporal o permanente y suele realizarse cuando hay una obstrucción respiratoria, por ejemplo por hinchazón, tumores o lesiones graves, o cuando se necesita ventilación mecánica a largo plazo.
Las traqueostomías suelen ser necesarias para mejorar la comodidad y la movilidad, reducir el uso de sedantes, disminuir la exposición a agresiones secundarias y permitir una rehabilitación precoz. La duración de la traqueotomía varía mucho. Para algunos, puede ser necesaria sólo durante unos días, mientras que para otros, la traqueostomía puede ser una necesidad permanente.
Prepararse para recibir cuidados respiratorios a domicilio a corto o largo plazo puede resultar desalentador. Aunque cuidar de un ser querido que necesita un respirador o una traqueotomía puede ser todo un reto, es más que posible con la formación adecuada y el apoyo del cuidador.
He aquí tres de nuestros principales consejos para los cuidadores que prestan cuidados respiratorios.
1. Encuentre la formación adecuada.
El mantenimiento de la traqueostomía y el respirador requiere conocimientos técnicos y un conjunto de habilidades prácticas que lleva tiempo perfeccionar. Es esencial recibir formación de profesionales médicos cualificados que puedan guiar a los cuidadores a través del proceso de aprendizaje, observación y práctica. En Nexus, ofrecemos una media de 60 horas de formación para preparar a las familias para los cuidados a domicilio.
2. Siga las mejores prácticas.
Una vez que los cuidadores dominan los aspectos básicos de los cuidados respiratorios, es importante seguir siendo diligentes y estar preparados para circunstancias inesperadas. Recomendamos que los cuidadores asistan a cursos de formación en soporte vital básico (SVB) y obtengan una tarjeta SVB en caso de que surja la necesidad de cuidados de emergencia. Seguir las mejores prácticas básicas, como llevar una bolsa de viaje para la traqueotomía, elegir ropa no restrictiva y evitar actividades que sumerjan al paciente en el agua, también puede salvar vidas.
3. Mantener la salud personal.
Cuidar de un ser querido que necesita cuidados respiratorios puede ser abrumador y agotador. Mantener la salud física y emocional durmiendo lo suficiente, dedicando tiempo a actividades de ocio y fomentando las relaciones con amigos y otros familiares puede ayudar a prevenir el agotamiento.
Para las familias que atraviesan un complejo proceso de recuperación tras una enfermedad o lesión grave, el apoyo hospitalario especializado puede proporcionar la estructura y la supervisión clínica necesarias para avanzar con confianza. Los Harbor Rise y Harbor ofrecen Harbor médica, rehabilitación y Harbor conductual coordinados para niños y adolescentes que requieren más que una estancia hospitalaria tradicional. Explore cada programa para descubrir cómo estas vías de tratamiento favorecen la estabilización, el progreso funcional y una transición segura a la siguiente fase de la atención.

